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lunes, julio 04, 2011

EL BICENTENARIO DE VENEZUELA Y SU IMPACTO SOBRE IBERO AMERICA

Tomado de:

ANÁLISIS GLOBAL

Columnas que examinan las principales notas de la coyuntura mundial por Isaac Bigio, articulista de varios diarios iberoamericanos quien proviene de la London School of Economics.

Londres, 5 Julio-2011

Londres. Año 16. Número 40. 100,000 EJEMPLARES

DEDICAMOS ESTE ESPECIAL AL BICENTENARIO DE VENEZUELA CUYO HEROICO PUEBLO FUE TAL VEZ EL QUE MAS SANGRE DERRAMO EN TODA LAS AMERICAS EN LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA.

EL PRIMER GRAN LIDER DE VENEZUELA FUE FRANCISO DE MIRANDA QUIEN ASPIRABA UNIR A TODA LA AMERICA IBERICA EN UN GRAN ESTADO LLAMADO 'COLOMBIA'.

EN ESTE ANALISIS GLOBAL REPRODUCIMOS MATERIALES ANTIGUOS DEL AUTOR SOBRE OTROS BICENTENARIOS DE LAS INDEPENDENCIAS AMERICANAS PUES TODOS ELLOS FORMAN PARTE DE UN MISMO PROCESO HISTORICO.

Isaac Bigio:

"Venezuela: 200 años"

LIMA -

El 5 de julio los gobiernos de América Latina y el Caribe estaban programados para ir a Venezuela para establecer cómo ha de ser la nueva Comunidad de todos los Estados al sur de EE.UU. No obstante, dicha cita ha debido ser aplazada por la salud de su presidente quien reposa en Cuba.

En esta fecha, esa nación celebra el bicentenario de su Independencia.

Ésta fue de crucial importancia para toda la región. Los venezolanos fueron, probablemente, el pueblo que más muertos por número de habitantes tuvo durante las guerras de emancipación contra España. De sus tierras salieron las tropas de Bolívar que liberaron a lo que hoy son 6 repúblicas (Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia), además del norte de Chile y la mayoría de la actual Guyana.

Venezuela, que durante la Colonia fue gobernada desde Bogotá o Santo Domingo y que sólo 3 décadas antes de su independencia recibió el rango de capitanía general, durante el proceso libertario exportó por doquier a sus tropas, logrando que los primeros gobernantes de las distantes repúblicas de Ecuador y Bolivia hayan sido venezolanos.

A pesar de que los territorios del Caribe suramericano y del Altiplano nunca habían tenido mucha interrelación entre ellos, el 6 de agosto de 1825 el Alto Perú se constituyó como la República de Bolívar (siendo entonces la única del mundo nombrada en homenaje a un líder vivo) y hasta el día de hoy ésta tiene como su capital a una antigua ciudad que fue rebautizada con el apellido de otro venezolano: Sucre.

La independencia venezolana, al igual que la de toda Hispanoamérica, fue un proceso contradictorio. Los primeros movimientos criollos fueron para apoyar al rey Fernando VII, depuesto por las tropas francesas que ocuparon España en 1808, pero de manera autónoma a las cortes de resistencia de Andalucía. Sin embargo, éstos pasaron pronto del monarquismo autonomista al republicanismo independentista.

Francisco de Miranda, el primer gran dirigente que tuvo Venezuela, inicialmente creó la palabra Colombia para referirse a la unión de la América ibérica, la cual debería estar gobernada por un inca.

La junta soberana de Caracas del 19 de abril de 1810 declaró formalmente la independencia venezolana el 5 de julio de 1811, aunque la provincia más occidental (Maracaibo) y la más oriental (Guayana) se mantuvieron leales a España junto al distrito de Coro (que en 1806 había sido el lugar en el cual Miranda hizo su primer desembarco militar).

Los británicos, quienes poco antes de la independencia se apoderaron de Trinidad y Tobago, luego de ésta se anexaron territorios que hoy conforman dos tercios de la actual república de Guyana. Las islas que miran la costa oeste venezolana siguen siendo colonias holandesas, mientras que toda la cadena de Antillas menores que están más cerca de Venezuela que de cualquier otro país de la América continental son la región más fragmentada en mini-países de todo el planeta.

Un personaje importante, aunque poco estudiado, en ese proceso fue el peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán (Arequipa 1748 – Londres 1798), quien a pesar de que nunca conoció Venezuela ni a sus libertadores, fue el autor del manifiesto que Miranda y Bolívar usaron en sus intentos de independizar y unir a Hispanoamérica.

Publicado hoy en Correo de Lima.

Reflexiones sobre el bicentenario colombiano                       


Diario LA VISION de georgia. Friday, 23 July 2010

Por Isaac Bigio

Desde mediados del 2009 Hispanoamérica viene celebrando varios bicentenarios. El 20 de julio, es la fecha oficial en la cual Colombia conmemoró sus 200 años.

Este hecho de por sí nos trae varias reflexiones:

1) El término América Latina no existía. Este se impondría medio siglo después como justificativo del imperio francés para anexionarse México y los países que hablaban una lengua latina.

2) La palabra Colombia fue creada por Francisco de Miranda (en su exilio en Londres o a su ida en barco a liberar Venezuela) para referirse a todo el continente de Colón. Luego en 1819 se dio para designar a lo que fue el virreinato de Nueva Granada que en ese entonces incluía a los actuales Ecuador, Colombia, Venezuela y Panamá, a la mayor parte de Guyana y a partes de los actuales Brasil, Perú y Costa Rica.  

3) En 1830 la ‘Gran Colombia’ se dividió en 3 repúblicas que hasta hoy son las únicas del mundo en compartir la misma bandera: Ecuador, Venezuela y Nueva Granada. Esta última luego cambió su nombre dos veces hasta que en 1886 se crea la actual República de Colombia, la cual se dió tras la victoria militar conservadora sobre los federalistas.

4) En 1903 Colombia sufrió su última escisión cuando EE.UU. promovió la separación de Panamá para crear una república que le permitiese tener en su corazón un canal bajo su control.

5) Colombia, que fue originalmente la palabra que crearon los libertadores para bautizar a todo un continente, se redujo primero a lo que fue uno de los 4 virreinatos continentales españoles americanos y luego a uno de los 4 componentes de la inicial ‘Gran Colombia’ . En cambio, con el término ‘americano’ pasó lo opuesto. De ser el gentilicio del gran continente hoy es solo el de un Estado que abarca menos de la cuarta parte del territorio de América (EEUU).


6) Hoy todos hablan de Colombia  refiriéndose solo a aquella república a la que Colón nunca conoció y a América a sólo uno de los cuarentaitantos países en los que esta subdividido ese hemisferio. Hoy todos los hispanoamericanos son parte del ideal unificador de Bolívar y Miranda de crear la gran Colombia, son todos americanos, son sud-centro americanos (cuando quieren diferenciarse de EE.UU.) y son ibero-americanos (cuando se enlazan con todos los países de habla española y portuguesa).

25/5/2010 | Diario Altopilar Argentina

Bicentenario de la Independencia del Cono Sur

El 25 de mayo Argentina celebra su bicentenario. En esa fecha hace 200 años Buenos Aires (entonces la capital del virreinato de La Plata que unía a las actuales Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y parte de Chile) crea su junta soberana.

El 25 de mayo es un día muy especial. En verdad la primera junta soberana de Hispanoamérica se dio en esa misma fecha pero hace 201 años. Fue Chuquisaca (la actual Sucre, capital constitucional de Bolivia) quien resolvió desacatar a las juntas españolas para declararse como un poder autónomo. Tras esa resolución semanas después siguieron el mismo camino La Paz (16 de julio de 1809), luego Quito (10 de agosto de 1809) y posteriormente Caracas (19 de abril de 1810).

La gesta de Buenos Aires fue continuada el 20 de julio de 1810 por Bogotá, el 16 de setiembre de 1810 en México y dos días después por Chile.

Es preciso destacar que en ninguna de esas proclamas se habló de independencia o república. Ambas ideas provendrían después tras que el movimiento se radicalizara.

En 1809-1810 los que creaban estas juntas se autoconsideraban "españoles americanos" que protestaban contra la ocupación francesa que Napoleón Bonaparte había hecho de la península ibérica en 1808. Los criollos no renegaban de la corona madrileña sino que, por el contrario, se proclamaban como sus enérgicos partidarios. Su gesta sólo buscaba lograr que sus respectivas juntas se sentasen de igual a igual con las juntas de resistencia a la ocupación gala que se habían centrado en Andalucía.

Diferencias La independencia hispanoamericana adquiere así un rasgo muy diferente a la que tuvieron los países de habla francesa o portuguesa de América Latina.

Haití en 1804 fue la primera república latinoamericana y negra en conformarse, y su proceso de dio a base de una rebelión de esclavos que tomaron violentamente el poder.

Brasil en 1822 se separó de Portugal pero sin que hubiese una cruenta guerra o revolución republicana. La monarquía de los Braganza se había trasladado de Lisboa (ocupada por los franceses) a Río desde donde administró sus colonias en América, África y Asia. Cuando el rey portugués le pidió a su hijo Pedro II que retorne a Lisboa y él dijo "me quedo", es que la monarquía portuguesa se dividió en dos alas familiares. Brasil no pasó por el proceso de desmembramiento y terribles guerras que balcanizaron a los Andes y América central. Por más de su primer medio siglo fue una monarquía unitaria.

Las repúblicas hispanoamericanas no nacieron de una insurrección de esclavos ni fue una división relativamente pacífica de la casa real. Se trató de un proceso intermedio entre ambos.

Bicentenario argentino

Isaac Bigio

Publicado en el Diario Siglo XXI el miércoles 26 de mayo de 2010, 09:52 h.

El 2010 es el año de los bicentenarios de 5 de las 6 mayores repúblicas hispanoamericanas. Hoy Argentina celebra sus primeros 200 años. El 25 de mayo de 1810 Buenos Aires (entonces la capital del virreinato de La Plata que unía a las actuales Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y parte de Chile) creó su junta soberana.

Soberanías

En verdad la primera junta soberana de Hispanoamérica se dio el mismo 25 de mayo pero un año antes (en 1809). Fue Chuquisaca (la actual Sucre, capital constitucional de Bolivia) quien resolvió desacatar a las juntas españolas para declararse como un poder autónomo. Tras esa resolución semanas después siguieron el mismo camino La Paz (16 de julio de 1809), luego Quito (10 de Agosto de 1809) y posteriormente Caracas (19 de Abril de 1810).

La gesta de Buenos Aires fue continuada el 20 de julio de 1810 por Bogotá, el 16 de Septiembre de 1810 en México y dos días después por Chile.

Es preciso destacar que en ninguna de esas proclamas se habló inicialmente de independencia o de república. Ambas ideas provendrían después tras que el movimiento se radicalizase.

En 1809-1810 los que creaban estas juntas se auto-consideraban ‘españoles americanos’ que protestaban contra la ocupación francesa que Napoleón Bonaparte había hecho de la península ibérica en 1808-1814. Los criollos no renegaban de la corona madrileña sino que, por el contrario, se proclamaban como sus enérgicos partidarios. Su gesta solo buscaba lograr que sus respectivas juntas se sentasen de igual a igual con las juntas de resistencia a la ocupación gala que se habían centrado en Andalucía.

Distintas independencias

La independencia hispanoamericana adquiere así un rasgo muy diferente a la que tuvieron los países de habla francesa o portuguesa de América Latina.

La primera república latinoamericana (y también negra) en independizarse fue Haití (en 1804) y la última gran porción de la masa continental sud y centro americana en liberarse de Europa fue el Brasil (en 1822).

Los procesos de la independencia hispanoamericana median tanto en tiempo como en características entre ambos dos procesos.

En 1804 Haití se independizó en base a una rebelión de esclavos que tomaron violentamente el poder. Los esclavos negros llegaron a ser los amos de un país mientras que en el resto del planeta todos los países occidentales trataban a la raza africana como inferior y sujeta a ser una mercancía que pudiese ser comprada y vendida. Haití se encontró aislada en su región, tal y cual pasaría con Cuba un siglo y medio después. Los haitianos promovieron la exportación de las revoluciones pro-independencia aunque no lograron que los criollos separatistas diese la libertad al grueso de sus esclavos. Haití, por su parte, fue cercada y bloqueda y eso condujo a que deba pagar una fuerte deuda y a que, de ser uno de los países más ricos del hemisferio, acabase como el más pobre de las Américas.

Brasil, en cambio, recién en 1822 se separó de Portugal pero sin que hubiese habido una cruenta guerra o revolución republicana. La monarquía de los Braganza se había trasladado de Lisboa (ocupada por los franceses) a Río desde donde administró sus colonias en América, África y Asia. Cuando el rey portugués le pidió a su hijo Pedro II que retorne a Lisboa y él dijo ‘me quedo’ es que la monarquía portuguesa se dividió en dos alas familiares. Brasil no pasó por el proceso de desmembramiento y terribles guerras que balcanizaron a los Andes y América central. Entre 1822 y 1889, durante sus primeros dos tercios de siglo, Brasil fue un imperio que se mantuvo como una monarquía unitaria. El carácter imperial del Brasil condujo a que esta nación liderase la guerra contra Paraguay, que es la única en la cual un país sudamericano perdió la mayoría de sus varones en un conflicto intra-continental y a que la mayor nación iberoamericana se haya desarrollado absorbiendo territorios de casi todos sus vecinos.

Las repúblicas hispanoamericanas no nacieron de una insurrección de esclavos ni fue una división relativamente pacifica de la casa real. Se trató de un proceso intermedio entre ambos.

El movimiento de los españoles americanos quiso ser un movimiento monárquico de autonomía dentro del imperio español pero terminó a medio camino de lo que fue la insurrección de los desposeídos de Haití.

La diferencia entre esos 3 movimientos se dio en torno a la situación de los negros. Haití liberó a los esclavos en 1804. Las repúblicas hispanoamericanos permitieron liberaciones parciales de esclavos aunque la abolición formal de la esclavitud demoró, en muchos casos, hasta mediados del siglo XIX. Brasil, el país con la mayor población negra del mundo después de Nigeria, solo emanciparía a los esclavos en 1888.

La independencia hispanoamericana se pareció a la haitiana en que se rompió totalmente con el viejo imperio y se dio paso a una nueva república, pero también tuvo muchos de los rasgos del Brasil pues los esclavos no fueron plena y totalmente liberados y se mantuvo la vieja élite social en el poder.

Tres relaciones
Un factor a tomarse en cuenta es la distinta relación que hubo entre las 3 potencias latinas europeas con respecto a sus colonias americanas.

Un hecho paradójico es que allí donde se dio la primera y más radical ruptura (las colonias francesas del Caribe) es donde en general se logró que en el resto de las dependencias se generase un proceso opuesto pues Francia se consolidó en el resto de sus 5 colonias caribeñas. En cambio allí donde produjo la independencia menos radical y violenta (Brasil) es donde Portugal se quedó sin ninguna dependencia en las Américas. En el caso del imperio español Madrid intentó reconquistar sus antiguas colonias con distintas incursiones y su salida del continente solo se dio en 1898 cuando EEUU (y no un proceso nativo) le quito sus colonias en Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Oceanía.

A mediados del siglo XIX Francia acuñó el término ‘América Latina’ para referirse a la América que estaba al sur de EEUU y a la cual tenía derecho a conquistarla pues hablaba una lengua latina y rezaba cada domingo en una iglesia católica en latín. Francia hasta hoy es la potencia europea que más ciudadanos tiene que hayan nacido en América. Guyana Francesa, Guadalupe, Martinica, San Martín y San Bartolomé son territorios de la republica francesa en las Américas, en los cuales sus nacionales tienen derecho a votar y ser electos en el parlamento nacional. Distintos gobiernos haitianos suelen chocar con Francia plantean do que esta potencia les devuelva fondos, mientras que Arístides, el presidente que más votos ha sacado en la historia de dicha nación, acusa a París de haberlo derrocado y extraditado.

La relación entre España y la América hispanohablante fue siempre contradictoria. Mientras Londres, París, Ámsterdam y Lisboa fueron capaces de unir al grueso de sus ex colonias en una mancomunidad de países con los que compartían una misma lengua, Madrid se ha visto incapaz de hacer ello. La Comunidad Iberoamericana de Naciones y la Organización Iberoamericana de Estados une a naciones de habla hispana y portuguesa.

En la América hispana hay una mezcla de resentimiento por el carácter tan sanguinario de la conquista, la misma que destruyo dos civilizaciones cuyo desarrollo en el siglo XVI era, en algunos puntos, superior al europeo, y de las guerras de independencias. También hay un deseo de usar la palanca española para acercarse a la Unión Europea a fin de contrapesar a los EEUU.

En cambio, la relación entre Brasil y Portugal es muy diferente. Brasil concentra e entre un 85% al 90% de los hablantes de portugués del mundo y ha logrado que la nueva gramática lusa se unifique esencialmente tras sus propias reglas. Mientras que Portugal es una pequeña fuerza en Europa, Brasil es parte del grupo de las 20 potencias y va en la dirección de conseguir un sitial permanente en el consejo de seguridad de la ONU. La conquista e independencia portuguesa del Brasil no tuvo los rasgos tan violentos que tuvo la española sobre los Andes o Mesoamérica. Mientras muchos hispanoamericanos ven a España con resentimiento, muchos brasileros ven a Portugal como un país menor.

Bicentenario de EEUU

Isaac Bigio

Publicado el sábado 18 de diciembre de 2010, 00:00 h.

Los EEUU tienen como el día oficial de su independencia el 4 de julio de 1776. Sin embargo, en el 2010 hay más territorios de dicha potencia que han podido celebrar su bicentenario.

Las 13 colonias del Este que se independizaron hace 224 años tan solo comprenden una décima parte del área de EEUU. En cambio, otras zonas de dicha nación que suman aún más kilómetros cuadrados, pueden estar conmemorando el bicentenario de sus respectivas independencias, aunque no ante el Reino Unido sino ante el Imperio de España.

Esta última potencia controlaba casi todo el sur y oeste de los actuales EEUU desde La Florida hasta California (Estados que retienen sus apelativos hispanos y una alta población latina). A fines de 1810 la zona que era conocida como La Florida Occidental (la costa del golfo de México que va desde el actual Estado de la Florida hasta el Mississippi) se proclamó como república y fue inmediatamente incorporada a EEUU.

Las otras zonas, en cambio, se mantuvieron como parte de la Nueva España administrada por México, país que el 16 de septiembre de 1810 tuvo un alzamiento pro-independencia. La ola revolucionaria se centró en el altiplano mexicano y poco se extendió a sus lejanas fronteras del norte, pero esa es la fecha en la cual México (que llegó a controlar el grueso de esas zonas) celebra su independencia.

Los procesos de independencia de la Norteamérica británica y de la española tienen en común el haber dado paso a repúblicas federales. Sin embargo, sus desarrollos fueron diferentes.

La Nueva Inglaterra tenía múltiples cultos, se basaba en colonos británicos y se separó de su corona a través de un proceso gradual que se inició con choques económicos y acabó en un enfrentamiento frontal entre americanos y europeos.

Los EEUU pasaron de tener una monarquía republicana (en Londres ésta estaba controlada por un parlamento) a una república monárquica (donde se excluía a los negros esclavos y a los indios empujados fuera de sus fronteras).

La Nueva España, en cambio era fervientemente católica. Su rebelión fue liderada por sacerdotes que mostraban como su símbolo a la virgen de Guadalupe. La base social de dicho movimiento fueron los mestizos.

La guerra civil que allí se produjo se pareció más a la que había en la Vieja España (guerrillas con fuerte participación campesina y popular) que a la que entonces se daba en la Suramérica liderada por caudillos criollos. En la América hispana pelearon americanos en ambos bandos, pues los españoles poco combatieron allí y hasta 1814 se concentraron en querer liberar a su patria de la conquista francesa. Es más, muchos indígenas preferían aliarse a los realistas contra los criollos.

Mientras los colonos británicos fueron republicanos conservadores, los criollos y mestizos hispanoamericanos fueron inicialmente realistas que pedían restaurar al rey Fernando VII apresado por Napoleón. México inicialmente llegó a ser un imperio.

Cuando México nació, su territorio era 5 veces mayor que el del primer EEUU. Mientras el primero perdió el 60% de sus iniciales 5 millones de kms2 debido a separatismos y guerras internas y a que no se modernizó oportunamente, el segundo multiplicó por 10 su área y se favoreció de su inicial espíritu capitalista y liberal.
Los EEUU de hoy tienen más zonas que fueron parte de España o México que de las originales 13 colonias, mientras que hay un proceso de crecimiento hispano muy grande en su interior.



    

viernes, abril 29, 2011

A PROPÓSITO DE LA CREACIÓN DE LA ESCUELA NAVAL DE VENEZUELA

21 de abril.
Qué bonito hubiese sido…

En medio de la celebración de los doscientos años de la creación de la Escuela Naval de Venezuela, viendo emocionado el merecido homenaje que la institución ofrecía a míticos representantes de la familia naval, como el Almirante Domínguez García y los profesores Nameh y Moore, comencé a imaginarme la maravillosa oportunidad de haber realizado  un acto que representase la génisis del nacimiento de la Marina Nacional.

Tratar de separar desde el punto de vista histórico a las escuelas de formación de las tripulaciones de la Armada y de la Marina Mercante, resulta un ejercicio tan absurdo, como no entender la génesis de las religiones judías, cristianas y musulmanas bajo un mismo y único  Dios.

El Alférez de Fragata Don Vicente Parrado figura en las dos diferentes “biblias” de la creación de dos supuestas instituciones, cundo la verdad histórica es que se trataba de la creación de una sola.

“Biblia náutica”: “El día 1° de Julio se abre en la Guayra la Escuela Náutica: son sus Maestros el 1° el Alférez de Fragata D. Vicente Parrado, y el 2° D. Pedro María Iglesia quienes enseñarán 16 Jóvenes de valde por ahora; y no llevarán por los que excedan más de 2 pesos mensuales á cada uno en: inteligencia que tanto estos como los demás disfrutarán de el asilo consular baxo cuya dirección se ha formado la Escuela. En la instrucción se emplearán tres horas por la mañana y dos por la tarde.” (Gazeta de Caracas. N° 57, del 18 de junio de 1811)

“Biblia naval”: El 21 de Abril de 1811, se crea en La Guaira la primera Escuela Naval. Fundada por el Alférez de Fragata Don Vicente Parrado, con el nombre de Escuela Náutica.

En el año 1999 escribí un artículo en el cual, entre otras cosas, afirmaba lo siguiente:

“…Dos de los actores primordiales,  responsables directos y factores vitales en el desarrollo del sector, la Armada Nacional y la Marina Mercante, se han venido distanciando a partir de la década de los 50´, esa brecha fratricida ha dejado huellas negativas que solo con el consenso de las máximas autoridades nacionales y por supuesto, de ambos sectores, será posible una “reconciliación” y de esta manera dar por terminado a la ancestral disputa que se centra más en el control de cargos burocráticos que en planes concretos y definidos.
La queja más común argumentada por el gremio de Marinos Mercantes es la presencia de Oficiales de la Armada en los cuerpos directivos de la Dirección General de Transporte Acuático (DGSTA), Instituto Nacional de Canalizaciones (INC), PDV-Marina, Diques y Astilleros Nacionales(DIANCA), Dirección de Pesca, la antigua Venezolana de Navegación (CAVN), y en algunas Capitanías de Puerto.
En honor a la verdad, valdría la pena analizar que ciertamente la eficiencia y utilidad de todos los entes nombrados el párrafo anterior no ha sido de lo más exitosa, pero por otra parte no es menos cierto que la falta de políticas adecuadas, consenso entre los dos gremios, definición de atribuciones, espíritu de colaboración y olvido absoluto de que ambas instituciones nacieron de una misma matriz en los albores de la creación de la propia República, fueron factores de gran influencia en el bajo rendimiento que estadísticamente refleja el sub-sector, a lo largo de los últimos años.
En honor a esa misma verdad, la Armada lleva la mayor responsabilidad en el proceso de distanciamiento, puesto que históricamente y hasta el año 1.950, fue la rectora de la Actividad Marítima Nacional y que en ninguna oportunidad sus atribuciones previstas en la Constitución Nacional y en Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas fueron derogadas o traspasadas a ningún otro sector, a excepción a lo referente al ejercicio de la “MAXIMA AUTORIDAD MARITIMA”, la cual atañe a partir de 1.950, al Ministro de Transporte y comunicaciones, el cual la delega en el DGSTA, cargo que hasta la fecha ha sido ocupado por un Oficial Almirante de la Armada.
Si ambas Instituciones, con una clara intención de integrar esfuerzos, efectuaran un inventario de sus potencialidades y debilidades en materia organizacional, educativa, infraestructura física, potencial humano, y medios disponibles, seguramente se darían cuenta de que, tienen en sus manos un alto porcentaje de lograr el objetivo común, y sin duda alguna iniciarían un proceso, que además de ser un deber histórico, es una exigencia del nuevo País que queremos construir.
Atendiendo al llamado de “reconstrucción del País” formulado por el Presidente Electo, ambas Instituciones deberán echar a un lado viejos rencores y posiciones particulares y aunar esfuerzo por encontrar la vía de consenso, y pareciera lógico que la Armada Nacional tenga que dar el primer paso en esta dirección…”
Verdadera tristeza causa el hecho de contactar que después de doscientos años de historia, no hemos podido consolidarnos, a pesar de todas las ventajas que nos da el Espacio acuático nacional, como potencia marítima.

Lamentable y obviamente no estaremos para la conmemoración de los trescientos años de tan importante hito histórico, pero mantengo la esperanza que las tripulaciones venideras logren en el siglo que sigue, encontrar el rumbo exacto para lograr el total desarrollo del Espacio Acuático Nacional, de forma holística y no mediante planes aislados. La imperiosa necesidad de definir una política de Estado y un plan de desarrollo del Sector Acuático, cada vez es más evidente.

De todas formas, feliz cumpleaños a ambas escuelas.

Caracas, 21 de abril de 2011.

martes, abril 20, 2010

EL 19 DE ABRIL DE 1810


En la ciudad de Caracas el 19 de abril de 1810, se juntaron todos los señores que abajo firmarán, y son los que componen este muy ilustre Ayuntamiento, con motivo de la función eclesiástica del día de hoy, Jueves Santo, y principalmente con el de atender a la salud pública de este pueblo que se halla en total orfandad, no sólo por el cautiverio del señor Don Fernando VII, sino también por haberse disuelto la junta que suplía su ausencia en todo lo tocante a la seguridad y defensa de sus dominios invadidos por el Emperador de los franceses, y demás urgencias de primera necesidad, a consecuencia de la ocupación casi total de los reinos y provincias de España, de donde ha resultado la dispersión de todos o casi todos los que componían la expresada junta y, por consiguiente, el cese de su funciones.

Y aunque, según las últimas o penúltimas noticias derivadas de Cádiz, parece haberse sustituido otra forma de gobierno con el título de Regencia, sea lo que fuese de la certeza o incertidumbre de este hecho, y de la nulidad de su formación, no puede ejercer ningún mando ni jurisdicción sobre estos países, porque ni ha sido constituido por el voto de estos fieles habitantes, cuando han sido ya declarados, no colonos, sino partes integrantes de la Corona de España, y como tales han sido llamados al ejercicio de la soberanía interina, y a la reforma de la constitución nacional; y aunque pudiese prescindirse de esto, nunca podría hacerse de la impotencia en que ese mismo gobierno se halla de atender a la seguridad y prosperidad de estos territorios, y de administrarles cumplida justicia en los asuntos y causas propios de la suprema autoridad, en tales términos que por las circunstancias de la guerra, y de la conquista y usurpación de las armas francesas, no pueden valerse a sí mismos los miembros que compongan el indicado nuevo gobierno, en cuyo caso el derecho natural y todos los demás dictan la necesidad de procurar los medios de su conservación y defensa; y de erigir en el seno mismo de estos países un sistema de gobierno que supla las enunciadas faltas, ejerciendo los derechos de la soberanía, que por el mismo hecho ha recaído en el pueblo, conforme a los mismos principios de la sabia Constitución primitiva de España., y a las máximas que ha enseñando y publicado en innumerables papeles la junta suprema extinguida.

Para tratar, pues, el muy ilustre Ayuntamiento de un punto de la mayor importancia tuvo a bien formar un cabildo extraordinario sin la menor dilación, porque ya pretendía la fermentación peligrosa en que se hallaba el pueblo con las novedades esparcidas, y con el temor de que por engaño o por fuerza fuese inducido a reconocer un gobierno legítimo, invitando a su concurrencia al señor Mariscal de Campo don Vicente de Emparan, como su presidente, el cual lo verificó inmediatamente, y después de varias conferencias, cuyas resultas eran poco o nada satisfactorias al bien político de este leal vecindario, una gran porción de él congregada en las inmediaciones de estas casas consistoriales, levantó el grito, aclamando con su acostumbrada fidelidad al señor Don Fernando VII y a la soberanía interina del mismo pueblo; por lo que habiéndose aumentado los gritos y aclamaciones, cuando ya disuelto el primer tratado marchaba el cuerpo capitular a la iglesia metropolitana, tuvo por conveniente y necesario retroceder a la sala del Ayuntamiento, para tratar de nuevo sobre la seguridad y tranquilidad pública.

Y entonces, aumentándose la congregación popular y sus clamores por lo que más le importaba, nombró para que representasen sus derechos, en calidad de diputados, a los señores doctores don José Cortés de Madariaga, canónigo de merced de la mencionada iglesia; doctor Francisco José de Rivas, presbítero; don José Félix Sosa y don Juan Germán Roscio, quienes llamados y conducidos a esta sala con los prelados de las religiones fueron admitidos, y estando juntos con los señores de este muy ilustre cuerpo entraron en las conferencias conducentes, hallándose también presentes el señor don Vicente Basadre, intendente del ejército y real hacienda, y el señor brigadier don Agustín García, comandante subinspector de artillería; y abierto el tratado por el señor Presidente, habló en primer lugar después de su señoría el diputado primero en el orden con que quedan nombrados, alegando los fundamentos y razones del caso, en cuya inteligencia dijo entre otras cosas el señor Presidente, que no quería ningún mando, y saliendo ambos al balcón notificaron al pueblo su deliberación; y resultando conforme en que el mando supremo quedase depositado en este Ayuntamiento muy ilustre, se procedió a lo demás que se dirá, y se reduce a que cesando igualmente en su empleo el señor don Vicente Basadre, quedase subrogado en su lugar el señor don Francisco de Berrío, fiscal de Su Majestad en la real audiencia de esta capital, encargado del despacho de su real hacienda; que cesase igualmente en su respectivo mando el señor brigadier don Agustín García, y el señor don José Vicente de Anca, auditor de guerra, asesor general de gobierno y teniente gobernador, entendiéndose el cese para todos estos empleos; que continuando los demás tribunales en sus respectivas funciones, cesen del mismo modo en el ejercicio de su ministerio los señores que actualmente componen el de la real audiencia, y que el muy ilustre Ayuntamiento, usando de la suprema autoridad depositada en él, subrogue en lugar de ellos los letrados que merecieron su confianza; que se conserve a cada uno de los empleados comprendidos en esta suspensión el sueldo fijo de sus respectivas plazas y graduaciones militares; de tal suerte, que el de los militares ha de quedar reducido al que merezca su grado, conforme a ordenanza; que continuar las órdenes de policía por ahora, exceptuando las que se han dado sobre vagos, en cuanto no sean conformes a las leyes y prácticas que rigen en estos dominios legítimamente comunicadas, y las dictadas novísimamente sobre anónimos, y sobre exigirse pasaporte y filiación de las personas conocidas y notables, que no pueden equivocarse ni confundirse con otras intrusas, incógnitas y sospechosas; que el muy ilustre Ayuntamiento para el ejercicio de sus funciones colegiadas haya de asociarse con los diputados del pueblo, que han de tener en él voz y voto en todos los negocios; que los demás empleados no comprendidos en el cese continúen por ahora en sus respectivas funciones, quedando con la misma calidad sujeto el mando de las armas a las órdenes inmediatas del teniente coronel don Nicolás de Castro y capitán don Juan Pablo de Ayala, que obraran con arreglo a las que recibieren del muy ilustre Ayuntamiento como depositario de la suprema autoridad; que para ejercerla con mejor orden en lo sucesivo, haya de formar cuanto antes el plan de administración y gobierno que sea más conforme a la voluntad general del pueblo; que por virtud de las expresadas facultades pueda el ilustre Ayuntamiento tomar las providencias del momento que no admitan demora, y que se publique por bando esta acta, en la cual también se insertan los demás diputados que posteriormente fueron nombrados por el pueblo, y son el teniente de caballería don Gabriel de Ponte, don José Felix Ribas y el teniente retirado don Francisco Javier Ustáriz, bien entendido que los dos primeros obtuvieron sus nombramientos por el gremio de pardos, con la calidad de suplir el uno las ausencias del otro, sin necesidad de su simultánea concurrencia.

En este estado notándose la equivocación padecida en cuanto a los diputados nombrados por el gremio de pardos se advierte ser sólo el expresado don José Felix Ribas. Y se acordó añadir que por ahora toda la tropa de actual servicio tenga press y sueldo doble, y firmaron y juraron la obediencia a este nuevo gobierno.

Vicente de Emparan; Vicente Basadre; Felipe Martínez y Aragón; Antonio Julián Alvarez; José Gutiérrez del Rivero; Francisco de la Hoz Berrío; Francisco Espejo; Agustín García; José Vicente de Unda; José de las Llamosas; Martín Tovar Ponte; Feliciano Palacios; J. Hilario Mora; Isidoro Antonio López Méndez; licenciado Rafael González; Valentín de Rivas; José María Blanco; Dionisio Palacios; Juan Ascanio; Pablo Nicolás González, Silvestre Tovar Liendo; doctor Nicolás Anzola; Lino de Clemente; doctor José Cortes, como diputado del clero y del pueblo; doctor Francisco José Rivas, como diputado del clero y del pueblo; como diputado del pueblo, doctor Juan Germán Roscio; como diputado del pueblo, doctor Félix Sosa; José Félix Ribas; Francisco Javier Ustáriz; fray Felipe Mota, prior; fray Marcos Romero, guardián de San Francisco; fray Bernardo Lanfranco, comendador de la Merced; doctor Juan Antonio Rojas Queipo, rector del seminario; Nicolás de Castro; Juan Pablo Ayala; Fausto Viana, escribano real y del nuevo Gobierno; José Tomás Santana, secretario escribano.

El Libro de Actas original del primer Cabildo de Caracas se encuentra en la Capilla Santa Rosa de Lima en Caracas.

http://ve.kalipedia.com/historia-venezuela/tema/crisis-sistema-colonial/acta-abril.html?x1=20080801klphishve_6.Kes&x=20080801klphishve_7.Kes

BOLÍVAR Y PONTE

ASÍ VEÍA A BOLÍVAR

C. Marx

(1858)

BOLÍVAR Y PONTE, Simón, el "Libertador" de Colombia, nació el 24 de julio de 1783 en Caracas y murió en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Descendía de una de las familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Con arreglo a la costumbre de los americanos acaudalados de la época, se le envió Europa a la temprana edad de 14 años. De España pasó Francia y residió por espacio de algunos años en París. En 1802 se casó en Madrid y regresó a Venezuela, donde su esposa falleció repentinamente de fiebre amarilla. Luego de este suceso se trasladó por segunda vez a Europa y asistió en 1804 a la coronación de Napoleón como emperador, hallándose presente, asimismo, cuando Bonaparte se ciñó la corona de hierro de Lombardía. En 1809 volvió a su patria y, pese a las instancias de su primo José Félix Ribas, rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, con posterioridad a ese acontecimiento, aceptó la misión de ir a Londres para comprar armas y gestionar la protección del gobierno británico. El marqués de Wellesley, a la sazón ministro de relaciones exteriores, en apariencia le dio buena acogida. pero Bolívar no obtuvo más que la autorización de exportar armas abonándolas al contado y pagando fuertes derechos. A su regreso de Londres se retiró a la vida privada, nuevarnente, hasta que en setiembre de 1811 el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas rectas de mar y tierra, lo persuadió de que aceptara el rango de teniente coronel en el estado mayor y el mando de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela.

Cuando los prisioneros de guerra españoles, que Miranda enviaba regularmente a Puerto Cabello para mantenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por sorpresa la guardia y la dominaron, apoderándose de la ciudadela, Bolívar, aunque los españoles estaban desarmados, mientras que él disponía de una fuerte guarnición y de un gran arsenal, se embarcó precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo ocurría ni a sus propias tropas, arribó al amanecer a Guaira y se retiró a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnición se enteró de la huida de su comandante, abandonó en buen orden la plaza, a la que ocupade inmediato los españoles al mando de Monteverde.Este acontecimiento inclinó la balanza a favor de España y forzó a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso, el tratado de La Victoria, que sometió nuevamente a Venezuela al dominio español. El 30 de julio llegó Miranda a La Guaira, con la intención embarcarse en una nave inglesa. Mientras visitaba al coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Peña y Simón Bolívar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos úna noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde.El jefe español lo remitió a Cádiz, donde Miranda, encadenado, murió después de varios años de cautiverio. Ese acto, para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: "Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con la entrega de Miranda".

Se autorizó así a Bolívar a que se embarcara con destino a Curazao, donde permaneció seis semanas. En cornpañía de su primo Ribas se trasladó luego a la pequeña república de Cartagena. Ya antes de su arribo habían huido a Cartagena gran cantidad de soldados, ex combatientes a las órdenes del general Miranda. Ribas les propuso emprender una expedición contra los españoles en Venezuela y reconocer a Bolívar como comandante en jefe. La primera propuesta recibió una acogida entusiasta; la segunda fue resistida, aunque finalmente accedieron, a condición de que Ribas fuera el lugarteniente de Bolívar. Manuel Rodríguez Torices, el presidente de la república de Cartagena, agregó a los 300 soldados así reclutados para Bolívar otros 500 hombres al mando de su primo Manuel Castillo. La expedición partió a comienzos de enero de 1813. Habiéndose producido rozamientos entre Bolívar y Castillo respecto a quién tenía el mando supremo, el segundo se retiró súbitamente con sus granaderos. Bolívar, por su parte, propuso seguir el ejemplo de Castillo y regresar a Cartagena, pero al final Ribas pudo persuadirlo de que al menos prosiguiera en su ruta hasta Bogotá, en donde a la sazón tenía su sede el Congreso de Nueva Granada. Fueron allí muy bien acogidos, se les apoyó de mil maneras y el congreso los ascendió al rango de generales. Luego de dividir su pequeño ejército en dos columnas, marcharon por distintos caminos hacia Caracas. Cuanto más avanzaban, tanto más refuerzos recibían; los crueles excesos de los españoles hacían las veces, en todas partes, de reclutadores para el ejército independentista. La capacidad de resistencia de los españoles estaba quebrantada, de un lado porque las tres cuartas partes de su ejército se componían de nativos, que en cada encuentro se pasaban al enemigo; del otro debido a la cobardía de generales tales como Tízcar, Cajigal y Fierro, que a la menor oportunidad abandonaban a sus propias tropas. De tal suerte ocurrió que Santiago Mariño, un joven sin formación, logró expulsar de las provincias de Cumaná y Barcelona a los españoles, al mismo tiempo que Bolívar ganaba terreno en las provincias occidentales. La única resistencia seria la opusieron los españoles a la columna de Ribas, quien no obstante derrotó al general Monteverde en Los Taguanes y lo obligó a encerrarse en Puerto Cabello el resto de sus tropas.

Cuando el gobernador de Caracas, general Fierro, tuvo noticias de que se acercaba Bolívar, le envió parlamentarios para ofrecerle una capitulación, la que se firmó en La Victoria. Pero Fierro, invadido por un pánico repentino y sin aguardar el regreso de sus propios emisarios, huyó secretamente por la noche y dejó a más de 1.500 españoles librados a la merced del enemigo. A Bolívar se le tributó entonces una entrada apoteótica. De pie, en un carro de triunfo, al que arrastraban doce damiselas vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las mejores familias caraqueñas, Bolívar, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en la mano, fue llevado en una media hora desde la entrada la ciudad hasta su residencia. Se proclamó "Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela" --Mariño había adoptado el título de "Dictador de las Provincias Orientales"--, creó la "Orden del Libertador", formó un cuerpo de tropas escogidas a las que denominó guardia de corps y se rodeó de la pompa propia de una corte. Pero, como la mayoría de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar, en la cual asuntos más importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas públicas y luego recurrían a medios odiosos para reorganizarlas. De este modo el novel entusiasmo popular se transformó en descontento, y las dispersas fuerzas del enemigo dispusieron de tiempo para rehacerse. Mientras que a comienzos de agosto de 1813 Monteverde estaba encerrado en la fortaleza de Puerto Cabello y al ejército español sólo le quedaba una angosta faja de tierra en el noroeste de Venezuela, apenas tres meses despuésel Libertador había perdido su prestigio y Caracas se hallaba amenazada por la súbita aparición en sus cercanías de los españoles victoriosos, al mando de Boves. Para fortalecer su poder tambaleante Bolívar reunió, el 1de enero de 1814, una junta constituida por los vecinos caraqueños más influyentes y les manifestó que no deseaba soportar más tiempo el fardo de la dictadura. Hurtado de Mendoza, por su parte, fundamentó en un prolongado discurso "la necesidad de que el poder supremo se mantuviese en las manos del general Bolívar hasta que el Congreso de Nueva Granada pudiera reunirse y Venezuela unificarse bajo un solo gobierno". Se aprobó esta propuesta y, de tal modo, la dictadura recibió una sanción legal.

Durante algún tiempo se prosiguió la guerra contra los españoles, bajo la forma de escaramuzas, sin que ninguno de los contrincantes obtuviera ventajas decisivas. En junio de 1814 Boves, tras concentrar sus tropas, marchó de Calabozo hasta La Puerta, donde los dos dictadores, Bolívar y Mariño, habían combinado sus fuerzas. Boves las encontró allí y ordenó a sus unidades que las atacaran sin dilación. Tras una breve resistencia, Bolívar huyó a Caracas, mientras que Mariño se escabullía hacia Cumaná. Puerto Cabello y Valencia cayeron en las manos de Boves, que destacó dos columnas (una de ellas al mando del coronel González) rumbo a Caracas, por distintas rutas. Ribas intentó en vano contener el avance de González. Luego de la rendición de Caracas a este jefe, Bolívar evacuó a La Guaira, ordenó a los barcos surtos en el puerto que zarparan para Cumaná y se retiró con el resto de sus tropas hacia Barcelona. Tras la derrota que Boves infligió a los insurrectos en Arguita, el 8 de agosto de 1814, Bolívar abandonó furtivamente a sus tropas,esa misma noche, para dirigirse apresuradamente y por atajos hacia Cumaná, donde pese a las airadas protestas de Ribas se embarcó de inmediato en el "Bianchi", junto con Mariño y otros oficiales. Si Ribas, Páez y los demás generales hubieran seguido a los dictadores en su fuga, todo se habría perdido. Tratados como desertores a su arribo a Juan Griego, isla Margarita, por el general Arismendi, quien les exigió que partieran, levaron anclas nuevamente hacia Carúpano, donde, habiéndolos recibido de manera análoga el coronel Bermúdez, se hicieron a la mar rumbo a Cartagena.Allí a fin de cohonestar su huida, publicaron una memoria de justificación, henchida de frases altisonantes.

Habiéndose sumado Bolívar a una conspiración para derrocar al gobierno de Cartagena, tuvo que abandonar esa pequeña república y seguir viaje hacia Tunja, donde estaba reunido el Congreso de la República Federal de Nueva Granada. La provincia de Cundinamarca, en ese entonces, estaba a la cabeza de las provincias independientes que se negaban a suscribir el acuerdo federal neogranadino, mientras que Quito, Pasto, Santa Marta y otras provincias todavía se hallaban en manos de los españoles. Bolívar, que llegó el 22 de noviembre de 1814 a Tunja, designado por el congreso comandante en jefe de las fuerzas armadas federales y recibió la doble misión de obligar al presidente de la provincia de Cundinamarca a reconociera la autoridad del congreso y de marchar luego sobre Santa Marta, el único puerto de mar fortificado granadino aún en manos de los españoles. No presentó dificultades el cumplimiento del primer cometido, puesto que Bogotá, la capital de la provincia desafecta, carecía de fortificaciones. Aunque la ciudad había capitulado, Bolívar permitió a sus soldados que durante 48 horas la saquearan. En Santa Marta el general español Montalvo, disponía tan sólo de una débil guarnición de 200 hombres y de una plaza fuerte en pésimas condiciones defensivas, tenía apalabrado ya un barco francés para asegurar su propia huida; los vecinos, por su parte, enviaron un mensaje a Bolívar participándole que, no bien apareciera, abrirían las puertas de la ciudad y expulsarían a la guarnición. Pero en vez de marchar contra los españoles de Santa Marta, tal como se lo había ordenado el congreso, Bolívar se dejó arrastrar por su encono contra Castillo, el comandante de Cartagena, y actuando por su propia cuenta condujo sus tropas contra esta última ciudad, parte integral de la República Federal. Rechazado, acampó en Popa, un cerro situado aproximadamente a tiro de cañon de Cartagena. Por toda batería emplazó un pequeño cañón, contra una fortaleza artillada con unas 80 piezas. Pasó luego del asedio al bloqueo, que duró hasta comienzos de mayo, sin más resultado que la disminución de sus efectivos, por deserción o enfermedad, de 2.400 a 700 hombres. En el ínterin una gran expedición española comandada por el general Morillo y procedente de Cádiz había arribado a la isla Margarita, el 25 de marzo de 1815. Morillo destacó de inmediato poderosos refuerzos a Santa Marta y poco después sus fuerzas se adueñaron de Cartagena. Previamente, empero, el 10 de mayo 1815, Bolívar se había embarcado con una docena de oficiales en un bergantín artillado, de bandera británica, rumbo a Jamaica.Una vez llegado a este punto de refugio publicó una nueva proclama, en la que se presentaba como la víctima de alguna facción o enemigo secreto y defendía su fuga ante los españoles como si se tratara una renuncia al mando, efectuada en aras de la paz pública.

Durante su estada de ocho meses en Kingston, los generales que había dejado en Venezuela y el general Arismendi en la isla Margarita presentaron una tenaz resistencia las armas españolas. Pero después que Ribas, a quién Bolívar debía su renombre, cayera fusilado por los españoles tras la toma de Maturín, ocupó su lugar un hombre de condiciones militares aun más relevantes. No pudiendo desempeñar, por su calidad de extranjero, un papel autónomo en la revolución sudamericana, este hombre decidió entrar al servicio de Bolívar. Se trataba de Luis Brion. Para prestar auxilios a los revolucionarios se había hecho a la mar en Londres, rumbo a Cartagena, con una corbeta de 24 cañones, equipada en gran parte a sus propias expensas y cargada con 14.000 fusiles y una gran cantidad de otros pertrechos. Habiendo llegado demasiado tarde y no pudiendo ser útil a los rebeldes, puso proa hacia Cayos, en Haití, adonde muchos emigrados patriotas habían huido tras la capitulación de Cartagena. Entretanto Bolívar se había trasladado también a Puerto Príncipe donde, a cambio de su promesa de liberar a los esclavos, el presidente haitiano Pétion le ofreció un cuantioso apoyo material para una nueva expedición contra los españoles de Venezuela. En Los Cayos se encontró con Brion y los otros emigrados y en una junta general se propuso a sí mismo como jefe de la nueva expedición, bajo la condición de que, hasta la convocatoria de un cóngreso general, él reuniría en sus manos los poderes civil y militar.Habiendo aceptado la mayoría esa condición, los expedicionarios se hicieron a la mar el 16 de abril de 1816 con Bolívar como comandante y Brion en calidad de almirante. En Margarita, Bolívar logró ganar para su causa a Arismendi, el comandante de la isla, quien había rechazado a los españoles a tal punto que a éstos sólo les restaba un único punto de apoyo, Pampatar. Con la formal promesa de Bolívar de convocar un congreso nacional en Venezuela no bien se hubiera hecho dueño del país, Arismendi hizo reunir una junta en la catedral de Villa del Norte y proclamó públicamente a Bolívar jefe supremo de las repúblicas de Venezuela y Nueva Granada. El 31 de mayo de 1816 desembarcó Bolívar en Carúpano, pero no se atrevió a impedir que Mariño y Piar se apartaran de él y efectuaran, por su propia cuenta, una campaña contra Cumaná. Debilitado por esta separación y siguiendo los consejos de Brion se hizo a la vela rumbo a Ocumare [de la Costa], adonde arribó el 3 de julio de 1816 con 13 barcos, de los cuales sólo 7 estaban artillados. Su ejército se componía tan sólo de 650 hombres, que aumentaron a 800 por el reclutamiento de negros, cuya liberación había proclamado. En Ocumare difundió un nuevo manifiesto, en el que prometía "exterminar a los tiranos" y "convocar al pueblo para que designe sus diputados al congreso. Al avanzar en dirección a Valencia, se topó, no lejos de Ocumare, con el general español Morales, a la cabeza de unos 200 soldados y 100 milicianos.Cuando los cazadores de Morales dispersaron la vanguardia de Bolívar, éste, según un testigo ocular, perdió "toda presencia de ánimo y sin pronunciar palabra, en un santiamén volvió grupas y huyó a rienda suelta hacia Ocumare, atravesó el pueblo a toda carrera, llegó a la bahía cercana, saltó del caballo, se introdujo en un bote y subió a bordo del « Diana», dando orden a toda la escuadra de que lo siguiera a la pequeña isla de Bonaire y dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio". Los reproches y exhortaciones de Brion lo indujeron a reunirse a los demás jefes en la costa de Cumaná; no obstante, como lo recibieron inamistosamente y Piar lo amenazó con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía, sin tardanza volvió a partir rumbo a Los Cayos. Tras meses y meses de esfuerzos, Brion logró finalmente persuadir a la mayoría de los jefes militares venezolanos -que sentían la necesidad de que hubiera un centro, aunque simplemente fuese nominal- de que llamaran una vez más a Bolívar como comandante en jefe, bajo la condición expresa de que convocaría al congreso y no se inmiscuiría en la administración civil. El 31 de diciembre de 1816 Bolívar arribó a Barcelona con las armas, municiones y pertrechos proporcionados por Pétion. El 2 de enero de 1817 se le sumó Arismendi, y el día 4 Bolívar proclamó la ley marcial y anunció que todos los poderes estaban en sus manos. Pero 5 días después Arismendi sufrió un descalabro en una emboscada que le tendieran los españoles, y el dictador huyó a Barcelona. Las tropas se concentraron nuevamente en esa localidad, adonde Brion le envió tanto armas como nuevos refuerzos, de tal suerte que pronto Bolívar dispuso de una nueva fuerza de 1.100 hombres. El 5 de abril los españoles tomaron la ciudad de Barcelona, y las tropas de los patriotas se replegaron hacia la Casa de la Misericordia, un edificio sito en las afueras. Por orden de Bolívar se cavaron algunas trincheras, pero de manera inapropiada para defender contra un ataque serio una guarnición de 1.000 hombres. Bolívar abandonó la posición en la noche del 5 de abril, tras comunicar al coronel Freites, en quien delegó el mando, que buscaría tropas de refresco y volvería a la brevedad.Freites rechazó un ofrecimiento de capitulación, confiado en la promesa, y después del asalto fue degollado por los españoles, al igual que toda la guarnición.

Piar, un hombre de color, originario de Curazao, concibió y puso en práctica la conquista de la Guayana, a cuyo efecto el almirante Brion lo apoyó con sus cañoneras. El 20 de julio, ya liberado de los españoles todo el territorio, Piar, Brion, Zea, Mariño, Arismendi y otros convocaron en Angostura un congreso de las provincias y pusieron al frente del Ejecutivo un triunvirato; Brion, que detestaba a Piar y se interesaba profundamente por Bolívar, ya que en el éxito del mismo había puesto en juego su gran fortuna personal, logró que se designase al último como miembro del triunvirato, pese a que no se hallaba presente. Al enterarse de ello Bolívar, abandonó su refugio y se presentó en Angostura, donde, alentado por Brion, disolvió el congreso y el triunvirato y los remplazó por un "Consejo Supremo de la Nación", del que se nombró jefe, mientras que Brion y Francisco Antonio Zea quedaron al frente, el primero de la sección militar y el segundo de la sección política. Sin embargo Piar, el conquistador de Guayana, que otrora había amenazado con someter a Bolívar ante un consejo de guerra por deserción, no escatimaba sarcasmos contra el "Napoleón de las retiradas", y Bolívar aprobó por ello un plan para eliminarlo. Bajo las falsas imputaciones de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, Piar fue llevado ante un consejo de guerra presidido por Brion y, condenado a muerte, se le fusiló el 16 de octubre de 1817. Su muerte llenó a Mariño de pavor. Plenamente consciente de su propia insignificancia al hallarse privado del concurso de Piar, Mariño, en una carta abyectísima, calumnió públicamente a su amigo victimado, se dolió de su propia rivalidad con el Libertador y apeló a la inagotable magnanimidad de Bolívar.

La conquista de la Guayana por Piar había dado un vuelco total a la situación, en favor de los patriotas, pues esta provincia sola les proporcionaba más recursos que las otras siete provincias venezolanas juntas. De ahí que todo el mundo confiara en que la nueva campaña anunciada por Bolívar en una flamante proclama conduciría a la expulsión définitiva de los españoles. Ese primer boletín, según el cual unas pequeñas partidas españolas que forrajeaban al retirarse de Calabozo eran "ejércitos que huían ante núestras tropas victoriosas", no tenía por objetivo disipar tales esperanzas. Para hacer frente a 4.000 españoles, que Morillo aún no había podido concentrar, disponía Bolívar de más de 9.000 hombres, bien armados y equipados, abundantemente provistos con todo lo necesario para la guerra. No obstante, a fines de mayo de 1818 Bolívar había perdido unas doce batallas y todas las provincias situadas al norte del Orinoco. Como dispersaba sus fuerzas, numéricamente superiores, éstas siempre eran batidas por separado. Bolívar dejó la dirección de la guerra en manos de Páez y sus demás subordinados y se retiró a Angostura. A una defección seguía la otra, y todo parecía encaminarse a un descalabro total. En ese momento extremadamente crítico, una conjunción de sucesos afortunados modificó nuevamente el curso de las cosas. En Angostura Bolívar encontró a Santander, natural de Nueva Granada, quien le solicitó elementos para una invasión a ese territorio, ya que la población local estaba pronta para alzarse en masa contra los españoles. Bolívar satisfizo hasta cierto punto esa petición. En el ínterin, llegó de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas partes a Angostura. Finalmente, el doctor [Juan] Germán Roscio, consternado por la estrella declinante de la revolución sudamericana, hizo su entrada en escena, logró el valimiento de Bolívar y lo indujo a convocar, para el 15 de febrero de 1819, un congreso nacional, cuya sola mención demostró ser suficientemente poderosa para poner en pie un nuevo ejército de aproximadamente 14.000 hombres, con lo cual Bolívar pudo pasar nuevamente a la ofensiva.

Los oficiales extranjeros le aconsejaron diera a entender que proyectaba un ataque contra Caracas para liberar a Venezuela del yugo español, induciendo así a Morillo a retirar sus fuerzas de Nueva Granada y concentrarlas para la defensa de aquel país, tras lo cual Bolívar debía volverse súbitamente hacia el oeste, unirse a las guerrillas de Santander y marchar sobre Bogotá. Para ejecutar ese plan, Bolívar salió el 24 de febrero de 1819 de Angostura, después de designar a Zea presidente del congreso y vicepresidente de la república durante su ausencia. Gracias a las maniobras de Páez, los revolucionarios batieron a Morillo y La Torre en Achaguas, y los habrían aniquilado completamente si Bolívar hubiese sumado sus tropas a las de Páez y Mariño. De todos modos, las victorias de Páez dieron por resultado la ocupación de la provincia de Barinas, quedando expedita así la ruta hacia Nueva Granada. Como aquí todo estaba preparado por Santander,las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses, decidieron el destino de Nueva Granada merced a las victorias sucesivas alcanzadas el 1 y 23 de julio y el 7 de agosto en la provincia de Tunja. El 12 de agosto Bolívar entró triunfalmente a Bogotá, mientras que los españoles, contra los cuales se habían sublevado todas las provincias de Nueva Granada, se atrincheraban en la ciudad fortificada de Mompós.

Luego de dejar en funciones al congreso granadino y al general Santander como comandante en jefe Bolívar marchó hacia Pamplona,donde paso más de dos meses en festejos y saraos. El 3 de noviembre llego a Mantecal, Venezuela, punto que había fijado a los jefes patriotas para que se le reunieran con sus tropas Con un tesoro de unos 2.000.000 de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados, Bolívar debía hacer frente a un enemigo privado de toda clase de recursos, cuyos efectivos se reducían a 4.500 hombres, las dos terceras partes de los cuales, además, eran nativos y mal podían, por ende, inspirar confianza a los españoles. Habiéndose retirado Morillo de San Fernando de Apure en dirección a San Carlos, Bolívar lo persiguió hasta Calabozo, de modo que ambos estados mayores, enemigos se encontraban apenas a dos días de marcha el uno del otro. Si Bolívar hubiese avanzado con resolución, sus solas tropas europeas habrían bastado para aniquilar a los españoles. Pero prefirió prolongar la guerra cinco años más.

En octubre de 1819 el congreso de Angostura había forzado a renunciar a Zea, designado por Bolívar, y elegido en su lugar a Arismendi. No bien recibió esta noticia, Bolívar marchó con su legión extranjera sobre Angostura, tomó desprevenido a Arismendi, cuya fuerza se reducia a 600 nativos, lo deportó a la isla Margarita e invistió nuevamente a Zea en su cargo y dignidades. El doctor Roscio, que había fascinado a Bolívar con las perspectivas de un poder central, lo persuadió de que proclamara a Nueva Granada y Venezuela como "República de Colombia", promulgase una constitución para el nuevo estado --redactada por Roscio-- y permitiera la instalación de un congreso común para ambos países. El 20 de enero de 1820 Bolívar se encontraba de regreso en San Fernando de Apure. El súbito retiro de su legión extranjera, más temida por los españoles que un número diez veces mayor de colombianos, brindó a Morillo una nueva oportunidad de concentrar refuerzos. Por otra parte, la noticia de que una poderosa expedición a las órdenes de O'Donnell estaba a punto de partir de la Península, levantó los decaídos ánimos del partido español. A pesar de que disponía de fuerzas holgadamente superiores,Bolívar se las arregló para no conseguir nada durante la campaña de 1820. Entretanto llegó de Europa la noticia de que la revolución en la isla de León había puesto violento fin a la programada expedición de O'Donnell. En Nueva Granada, 15 de las 22 provincias se habían adherido al gobierno de Colombia, y a los españoles sólo les restaban la fortaleza de Cartagena y el istmo de Panamá. En Venezuela, 6 de las 8 provincias se sometieron a las leyes colombianas. Tal era el estado de cosas cuando Bolívar se dejó seducir por Morillo y entró con él en tratativas que tuvieron por resultado, el 25 de noviembre de 1820, la concertación del convenio de Trujillo, por el que se establecía una tregua de seis meses. En el acuerdo de armisticio no figuraba una sola mención siquiera a la Republica de Colombia, pese a que el congreso había prohibido, a texto expreso, la conclusión de ningún acuerdo con el jefe español si éste no reconocía previamente la independencia de la república.

El 17 de diciembre, Morillo, ansioso de desempeñar un papel en España, se embarcó en Puerto Cabello y delegó el mando supremo en Miguel de Latorre; el 10 de marzo de 1821 Bolívar escribió a Latorre participándole que las hostilidades se reiniciarían al término de un plazo de 30 días. Los españoles ocupaban una sólida posición en Carabobo, una aldea situada aproximadamente a mitad de camino entre San Carlos y Valencia; pero en vez de reunir allí todas sus fuerzas, Latorre sólo había concentrado su primera división, 2.500 infantes y unos 1.500 jinetes, mientras que Bolívar disponía aproximadamente de 6.000 infantes, entre ellos la legión británica, integrada por 1.100 hombres, y 3.000 llaneros a caballo bajo el mando de Páez. La posición del enemigo le pareció tan imponente a Bolívar, que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos. A la cabeza de una columna constituida fundamentalmente por la legión británica, Páez, siguiendo un atajo, envolvió el ala derecha del enemigo; ante la airosa ejecución de esa maniobra, Latorre fúe el primero de los españoles en huir a rienda suelta, no deteniéndose hasta llegar a Puerto Cabello, donde se encerró con el resto de sus tropas. Un rápido avance del ejército victorioso hubiera producido, inevitablemente, la rendición de Puerto Cabello, pero Bolívar perdió su tiempo haciéndose homenajear en Valencia y Caracas. El 21 de setiembre de 1821 la gran fortaleza de Cartagena capituló ante Santander.Los últimos hechos de armas en Venezuela --el combate naval de Maracaibo en agosto de 1823 y la forzada rendición de Puerto Cabello en julio de 1824-- fueron ambos la obra de Padilla. La revolución en la isla de León, que volvió imposible la partida de la expediúión de O'Donnell, y el concurso de la legión británica, habían volcado, evidentemente, la situación a favor de los colombianos.

El Congreso de Colombia inauguró sus sesiones en enero de 1821 en Cúcuta; el 30 de agosto promulgó la nueva constitución y, habiendo amenazado Bolívar una vez más con renunciar, prorrogó los plenos poderes del Libertador. Una vez que éste hubo firmado la nueva carta constitucional, el congreso lo autorizó a emprender la campaña de Quito (1822), adonde se habían retirado los españoles tras ser desalojados del istmo de Panamá por un levantamiento general de la población. Esta campaña, que finalizó con la incorporación de Quito, Pasto y Guayaquil a Colombia, se efectuó bajo la dirección nominal de Bolívar y el general Sucre, pero los pocos éxitos alcanzados por el cuerpo de ejército se debieron íntegramente a los oficiales británicos, y en particular al coronel Sands. Durante las campañas contra los españoles en el Bajo y el Alto Perú --1823-1824-- Bolívar ya no consideró necesario representar el papel de comandante en jefe, sino que delegó en el general Sucre la conducción de la cosa militar y restringió sus actividades a las entradas triunfales,los manifiestos y la proclamación de constituciones. Mediante su guardia de corps colombiana manipuló las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomendó la dictadura; gracias a un nuevo simulacro de renuncia, Bolívar se aseguró la reelección como presidente de Colombia.Mientras tanto su posición se había fortalecido, en parte con el reconocimiento oficial del nuevo estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las provincias altoperuanas por Sucre, quién unificó a las últimas en una república independiente, la de Bolivia. En este país, sometido a las bayonetas de Sucre, Bolívar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclamó el Código Boliviano, remedo del Code Napoleón.Proyectaba trasplantar ese código de Bolivia al Perú, y de éste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas colombianas, y al último mediante la legión extranjera y soldados peruanos. Valiéndose de la violencia, pero también de la intriga, de hecho logró imponer, aunque tan sólo por unas pocas semanas, su código al Perú. Como presidente y libertador de Colombia, protector y dictador del Perú y padrino de Bolivia, había alcanzado la cúspide de su gloria. Pero en Colombia había surgido un serio antagonismo entre los centralistas, o bolivistas, y los federalistas, denominación esta última bajo la cual los enemigos de la anarquía militar se habían asociado a los rivales militares de Bolívar. Cuando el Congreso de Colombia, a instancias de Bolívar, formuló una acusación contra Páez, vicepresidente de Venezuela, el último respondió con una revuelta abierta, la que contaba secretamente con el apoyo y aliento del propio Bolívar; éste, en efecto, necesitaba sublevaciones como pretexto para abolir la constitución y reimplantar la dictadura.A su regreso del Perú, Bolívar trajo además de su guardia de corps 1.800 soldados peruanos, presuntamente para combatir a los federalistas alzados. Pero al encontrarse con Páez en Puerto Cabello no sólo lo confirmó como máxima autoridad en Venezuela, no sólo proclamó la amnistía para los rebeldes, sino que tomó partido abiertamente por ellos y vituperó a los defensores de la constitución; el decreto del 23 de noviembre de 1826, promulgado en Bogotá, le concedió poderes dictatoriales.

En el año 1826, cuando su poder comenzaba a declinar, logro reunir un congreso en Panamá, con el objeto aparente de aprobar un nuevo código democrático internacional. Llegaron plenipotenciarios de Colombia, Brasil, La Plata, Bolivia, México, Guatemala, etc. La intención real de Bolívar era unificar a toda América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Mientras daba así amplio vuelo a sus sueños de ligar medio mundo a su nombre, el poder efectivo se le escurría rápidamente de las manos. Las tropas colombianas destacadas en el Perú, al tener noticia de los preparativos que efectuaba Bolívar para introducir el Código Boliviano, desencadenaron una violenta insurrección. Los peruanos eligieron al general Lamar presidente de su república, ayudaron a los bolivianos a expulsar del país las tropas colombianas y emprendieron incluso una victoriosa guerra contra Colombia, finalizada por un tratado que redujo a este país a sus límites primitivos, estableció la igualdad de ambos países y separó las deudas públicas de uno y otro. La Convención de Ocaña, convocada por Bolívar para reformar la constitución de modo que su poder no encontrara trabas, se inauguró el 2 de marzo de 1828 con la lectura de un mensaje cuidadosamente redactado, en el que se realzaba la necesidad de otorgar nuevos poderes al ejecutivo. Habiéndose evidenciado, sin embargo, que el proyecto de reforma constitucional diferiría esencialmente del previsto en un principio, los amigos de Bolívar abandonaron la convención dejándola sin quórum, con lo cual las actividades de la asamblea tocaron a su fin. Bolívar, desde una casa de campo situada a algunas millas de Ocaña, publicó un nuevo manifiesto en el que pretendía estar irritado con los pasos dados por sus partidarios, pero al mismo tiempo atacaba al congreso, exhortaba a las provincias a que adoptaran medidas extraordinarias y se declaraba dispuesto a tomar sobre sí la carga del poder si ésta recaía en sus hombros. Bajo la presión de sus bayonetas, cabildos abiertos reunidos en Caracas, Cartagena y Bogotá, adonde se había trasladado Bolívar, lo invistieron nuevamente con los poderes dictatoriales. Una intentona de asesinarlo en su propio dormitorio en Bogotá, de la cual se salvó sólo porque saltó de un balcón en plena noche y permaneció agazapado bajo un puente, le permitió ejercer durante algún tiempo una especie de terror militar. Bolívar, sin embargo, se guardó de poner la mano sobre Santander, pese a que éste había participado en la conjura, mientras que hizo matar al general Padilla, cuya culpabilidad no había sido demostrada en absoluto, pero que por ser hombre de color no podía ofrecer resistencia alguna.

En 1829, la encarnizada lucha de las facciones desgarraba a la república y Bolívar, en un nuevo llamado a la ciudadanía, la exhortó a expresar sin cortapisas sus deseos en lo tocante a posibles modificaciones de la constitución. Como respuesta a ese manifiesto, una asamblea de notables reunida en Caracas le reprochó públicamente sus ambiciones, puso al descubierto las deficiencias de gobierno, proclamó la separación de Venezuela con respecto a Colombia y colocó al frente de la primera al general Páez. El Senado de Colombia respaldó a Bolívar, pero nuevas insurrecciones estallaron en diversos lugares. Tras haber dimitido por quinta vez, en enero de 1830 Bolívar aceptó de nuevo la presidencia y abandonó a Bogotá para guerrear contra Páez en nombre del congreso colombiano. A fines de marzo de 1830 avanzó a la cabeza de 8.000 hombres, tomó Caracuta, que se había sublevado, y se dirigió hacia la provincia de Maracaibo, donde Páez lo esperaba con 12.000 hombres en una fuerte posición. No bien Bolívar se enteró de que Páez proyectaba combatir seriamente, flaqueó su valor. Por un instante, incluso, pensó someterse a Páez y pronunciarse contra el congreso. Pero decreció el ascendiente de sus partidarios en ese cuerpo y Bolívar se vio obligado a presentar su dimisión ya que se le dio a entender que esta vez tendría que atenerse a su palabra y que, a condición de que se retirara al extranjero, se le concedería una pensión anual. El 27 de abril de 1830, por consiguiente, presentó su renuncia ante el congreso. Con la esperanza, sin embargo, de recuperar el poder gracias a la influencia de sus adeptos, y debido a que se había iniciado un movimiento de reacción contra Joaquín. Mosquera, el nuevo presidente de Colombia, Bolívar fue postergando su partida de Bogotá y se las ingenió para prolongar su estada en San Pedro hasta fines de 1830, momento en que falleció repentinamente.

Ducoudray-Holstein nos ha dejado de Bolívar el siguiente retrato: "Simón Bolívar mide cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, su rostro es enjuto, de mejilla hundidas, y su tez pardusca y lívida; los ojos, ni grandes ni pequeños, se hunden profundamente en las órbitas; su cabello es ralo. El bigote le da un aspecto sombrío y feroz, particularmente cuando se irrita. Todo su cuerpo es flaco y descarnado. Su aspecto es el de un hombre de 65 años Al caminar agita incesantemente los brazos. No puede andar mucho a pie y se fatiga pronto. Le agrada tenderse o sentarse en la hamaca. Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos le rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano, es un jinete consumado y baila valses con pasión. Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita. En la adversidad, y cuando está privado de ayuda exterior, resulta completamente exento de pasiones y arranques temperamentales. Entonces se vuelve apacible, paciente, afable y hasta humilde. Oculta magistralmente sus defectos bajo la urbanidad de un hombre educado en el llamado beau monde, posee un talento casi asiático para el disimulo y conoce mucho mejor a los hombres que la mayor parte de sus compatriotas."

Por un decreto del Congreso de Nueva Granada los restos mortales de Bolívar fueron trasladados en 1842 a Caracas, donde se erigió un monumento a su memoria.

Véase: Histoire de Bolivarpar Gén. Ducoudray-Holstein, continuée jusqu'á sa mort par Alphonse Viollet (Paris, 1831);Memoirs of Gen. John Miller (in the service of the Republic of Peru; Col. Hippisley's Account of his Journey to the Orinoco(London, 1819).

Artículo publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareció en la edición alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231. Digitalizado para MIA-Sección en Español por Juan R. Fajardo, y transcrito a HTML por Juan R. Fajardo, febrero de 1999.

http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/58-boliv.htm 21 abr 2010